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Publicado el 6 febrero 2011 - 0 comentario(s) [ Escribe tus comentarios ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]

 

LA PERRILLA

 

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 Es flaca sobremanera
toda humana previsión,
pues en más de una ocasión
sale lo que no se espera.

Salió al campo una mañana
un experto cazador,
el más hábil y el mejor
alumno que tuvo Diana.

Seguíale gran cuadrilla
de ejercitados monteros,
de ojeadores, ballesteros
y de mozos de traílla.

Van todos apercibidos
con las armas necesarias,
y llevan de castas varias
perros diestros y atrevidos,

caballos de noble raza,
cornetas de monte, en fin,
cuanto exige Moratin
en su poema La Caza.

Levantan pronto una pieza,
un jabalí corpulento,
que huye veloz, rabo al viento,
y rompiendo la maleza.

Todos siguen con gran bulla
tras la cerdosa alimaña;
pero ella se da tal maña
que a todos los aturulla;

y aunque gastan todo el día
en paradas, idas, vueltas,
y carreras y revueltas,
es vana tanta porfía.

Ahora que los lectores
han visto de qué manera
pudo burlarse la fiera
de los tales cazadores,

oigan lo que aconteció,
y aunque es suceso que admira,
no piensen, no, que es mentira,
que lo cuenta quien lo vio,

Al pie de uno de los cerros
que batieron aquel día,
una viejilla vivía,
que oyó ladrar a los perros;

y con gana de saber
en qué paraba la fiesta,
iba subiendo la cuesta
a eso del anochecer.

Con ella iba una perrilla,
mas, sin pasar adelante,
es preciso que un instante
gastemos en describilla:

perra de canes decana
y entre perras protoperra,
era tenida en su tierra
por perra antediluviana;

flaco era el animalejo,
el más flaco de los canes,
era el rastro, eran los manes
de un cuasi-semi-ex-gozquejo;

sarnosa era, digo mal,
no era una perra sarnosa,
era una sarna perrosa,
y en figura de animal;

era, otrosí, derrengada;
la derribaba un resuello;
puede decirse que aquello
no era perra ni era nada.

A ver pues la batahola
la vieja al cerro subía,
de la perra en compañía,
que era lo mismo que ir sola.

Por donde iba, hizo la suerte
que se hubiese el jabalí
escondido, por si así
se libraba de la muerte.

Empero, sintiendo luégo
que por ahí andaba gente,
tuvo por cosa prudente
tomar las de Villadiego.

La vieja entonces, al ver
que escapaba por la loma,
¡sus! dijo por pura broma,
y la perra echó a correr.

Y aquella perra extenuada,
sombra de perra que fue,
de la cual se dijo que
no era perra ni era nada,

aquella perrilla, sí,
cosa es de volverse loco,
no pudo coger tampoco
al maldito jabalí.

 

José Manuel Marroquín.

 

Publicado el 9 diciembre 2010 - 1 comentario(s) [ Escribe tus comentarios ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]

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De los Placeres sin pecar
el más dulce es el cagar,
con un periódico extendido
y un cigarrillo encendido,
queda el culo complacido
y la mierda en su lugar.
Cagar es un placer,
de cagar nadie se escapa;
caga el rey, caga el papa,
caga el buey, caga la vaca,
y hasta la señorita más guapa
hace sus bolas de caca.

Viene el perro y lo huele.
Viene el gato y lo tapa.
Total, en este mundo de caca,
de cagar nadie se escapa.

Qué triste es amar sin ser amado
pero mas triste es
cagar sin haber almorzado.

Hay cacas blancas por hepatitis,
las hay blandas por gastritis;
cualquiera que sea la causa que siempre te alcanza,
aprieta las piernas duro,
que cuando el trozo es seguro,
aunque este bien fruncido el culo
será por lo menos,
¡¡¡¡PEDO SEGURO!!!!!
los escritores de baño
son poetas de ocasión,
que buscan entre la mierda
su fuente de inspiración.
Vosotros que os creéis sagaces,
y de todo os reís,
decidme si sois capaz
de cagar y no hacer pis.

Caga tranquilo
caga sin pena,
pero no se te olvide tirar de la cadena.

El tipo que aquí se sienta
y de escribir versos se acuerda,
¡no me vengan a decir
que no es un poeta de mierda!.


En este lugar sagrado
donde acude tanta gente,
hace fuerza el más cobarde
y se caga el más valiente.

Ni la mierda es pintura,
ni el dedo es pincel.
Por favor, criatura
límpiese con papel!
para ti que siempre estás en el baño:
¡Caguen tranquilos.
Caguen contentos
pero por favor,
caguen adentro!.
¡Hoy aquí yacen los restos
de este olímpico sorete,
que lucha de forma estoica,
para salir del ojete!.
Estoy sentado en cuclillas,
en este maldito hoyo...
¡¡¡¿quién fué el hijo de mil ......
que se terminó todo el rollo?!!!