El sábado salí un ratillo a mi coto a dar una vuelta y toda la mañana detrás de un bandente de perdices que me vacilaron como quisieron, conseguí volarlas varias veces hasta que se me metieron en una mancha de robles y jaras donde me arrancaron primero dos y más tarde otra, muy largas, optando por no tirarlas.Al final dandole vueltas de fuera a dentro a la mancha me hice con una liebre que se me arrancó de la cama como una centella ... pero ya ni rastro tuve de las perdices.Al final ya llegando al coche, lo que son las cosas, mi SETTER me levantó un bandete revolado en una barranca por encima mia y pude matar una que me cruzó a unos veinte mts.Así que una perdicilla y una liebre, unidas a un fenomenal trabajo de mis perros y sumado a un buen almuerzo con mi colega, conformaron una más que buena jornada.Y de vuelta a casa una parada para comprar una buena hogaza de pan y algún dulce con los que agradar a la santa de mi mujer y a mis dos nenes.